 |
Tema de la Semana
Vencer el miedo
El temor causa sensaciones y reacciones diferentes. Por ejemplo:
a. La Indecisión. La persona nunca puede tomar una decisión precisa. Los indecisos dejan que otros piensen por ellos y hagan las grandes decisiones de su vida. Se quedan entre sí y no, sin decidirse definitivamente. Cuando Dios nos dirige hemos de hacer como Él afirma en la Biblia: "Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará; pues Dios da a todos sin limitación y sin reproche alguno. Pero tiene que pedir con fe, sin dudar nada; porque el que duda es como una ola del mar, que el viento lleva de un lado a otro. Quien es así, no crea que va a recibir nada del Señor, por que hoy piensa una cosa y mañana otra, y no es constante en su conducta". Santiago 1:5-7
b. Dudas. El temor cuando es sentido ante una situación que no es real nos lleva a la duda y esperamos que suceda lo peor. En esta circunstancia es fácil olvidarnos de las palabras de Jesús cuando dice; "Pues le digo que si tienen fe y no dudan podrán hacer muchas cosas. Hasta podrán decirle al monte de los Olivos que se quite y se arroje al mar y los obedecerá. Cualquier cosa que pidan en oración la recibirán si de veras creen". Mateo 21:21-22
c. Orgullo. Si somos orgullosos o altivos tememos depender de Dios o de cualquier otra persona. Debemos recordar que el orgullo precede a la ruina y la altivez a la caída.
d. Sobre-preocupación. Este es un mal hábito que nos hunde en la incertidumbre y la preocupación, quien así piensa de antemano está afirmando su propio fracaso y por lo contrario hay que vivir validamente en el Señor Jesús, reconocerlo en todos nuestros actos lo cual será nuestra luz en el camino.
e. Inferioridad. Los sentimientos de inferioridad pueden destruir el autoestima de la persona dañándole su relación con otras personas. Tendrá temor a establecer simple amistad con otros.
f. Preocupación. La preocupación es una forma de mayor temor. Cuando no confiamos en Dios, los sentimientos nos controlan. No podemos asumir el control de nuestros pensamientos.
En vez de preocuparnos, podemos descansar en las promesas de Dios. Cuando nos preocupamos de un problema, nos estamos agarrando del miedo y eso sólo lo aumenta. Dios nos asegura que Él conoce todo y está por encima de todo. El miedo produce una preocupación que no tiene fundamento. A través de la Biblia, Dios nos anima a sujetarnos a Él, especialmente cuando tenemos miedo. Jesucristo nos dice:..."no se preocupen por lo que han de comer ni lo que han de beber, echen a un lado cualquier inquietud, que Dios nunca los abandonará". Lucas 12:29
g. Depresión. Cuando estamos atemorizados como para enfrentar la vida con sus alegrías y desilusiones, nos deprimimos y nos aislamos temerosos de asumir riesgos y de esforzarnos para obtener lo que deseamos.
h. Superstición. Esto es un temor anormal a lo desconocido o misterioso especialmente en conexión con lo religioso o la brujería y la persona suele pensar "me están haciendo un daño". No realizamos nada constructivo con preocuparnos. Dios nunca deja de satisfacer nuestras necesidades. Después de todo, Dios ve toda la situación. Nada es imposible para Él. Por eso podemos descansar al poner sobre Él todas nuestras preocupaciones y temores.
i. Carencia de influencia. El miedo daña nuestro dinamismo. En vez de verse como alguien que sabe hacia donde va y que irradia entusiasmo, la persona siempre se excusa y no se integra al grupo.
j. Aburrimiento. La persona miedosa generalmente no se integra socialmente porque teme no lucir bien, que su conversación no sea interesante y que sus opiniones no valgan. Pude que al principio no le dé importancia. La persona que no socializa es como un carro que se deteriora, llega un nivel donde la experiencia corrobora su sospecha. Se aísla temiendo ser herido lo que resulta un aburrimiento.
k. El miedo significa pérdida de tiempo. El actuar significa introducirse en lo que se desconoce, abandonar el territorio que es familiar y hacer algo nuevo. El miedo es dejar todo para mañana, inventar excusas para actuar.
l. Problemas de salud. El miedo produce preocupación lo cual a su vez produce efectos físicos. El sufrir miedo de una manera prolongada hace que el cuerpo esté sometido al estrés lo cual es peligroso, por la tensión muscular que genera en el sistema cardiovascular, presión en la cabeza y problemas intestinales.
m. Muerte prematura. La acumulación de estrés deteriora el cuerpo humano y acorta la vida, el tolerar una forma de miedo sin hacer nada, es una forma de enfermarse.
n. Una conciencia intranquila. El miedo también nace de una conciencia intranquila, debido a nuestra rebeldía y desobediencia contra Dios.
Dios nos ama a pesar de cómo somos. Sin su intervención, estamos perdidos en el desespero de nuestros temores. La Biblia afirma: "Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a Su único Hijo al mundo para que tengamos vida por Él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros... Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él... Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo". 1 Juan 4:9-18
Vencer el miedo(#7BS72)
Para obtener gratis este folleto, llene el siguiente formulario:
|
 |