Karina no podía dejar de sonreír-
Riley Gadalder estaba bajo arresto domiciliario.
"Pero alguacil, yo no soy un ladrón, protestó
Riley. "Quisiera que me creyera".
"Hijo, le dijo el alguacil, es solamente por unos días".
Riley salió arrastrando los pies, "No he hecho nada
malo" murmuraba. "Ya
lo verán".
El alguacil estaba contento de tener a los muchachos fuera de
peligro.