"¿No ha oído el gran Club Rompecabecas
de los robos de mascotas en
Nueva Bristol?". Riley preguntó. Sacó un cacahuate
de su bolsillo y se lo dio
a Sherlock.
Christopher hablaba por telefono. "Sr Gregali, salimos enseguida
para
buscar a su gato".
En vez de irse, como debía haber hecho, Riley rascó
la cabeza de Sherlock.
"Ojalá tuviera una mascota", dijo. "Tengo
una teoría acerca de esos ladrones
de mascotas".